Siete día en Alicante pueden dar mucho de sí.
En muchos sentidos.
En el familiar, en el deportivo, en el gastronómico…
Pero la experiencia me ha enseñado que si uno quiere exprimir unas vacaciones al 100% debe ser comedido y dejarse la ambición de lado.
Y creo que por una vez me ha salido más bien que mal… a pesar de los pesares.
Sí, me he dejado cosas por hacer, muchas, pero he logrado descansar un poco.
Puede sonar a batalla de abuelo cebolleta pero nadie que no haya pasado antes por este tipo de trance sabe a ciencia cierta lo que supone un “viaje a casa”.
El resumen sería que uno intenta hacer demasiadas cosas para las escasas 24 horas que tiene un día terráqueo.
Y ese error ya lo cometí un par de veces… y, sinceramente, siendo humano pero no tonto (o al menos creo que no mucho) al final he optado por ser pragmático (¿egoista?) y pensar en mi mismo.
Para esta visita a la nueva España húmeda (sí, Alicante) tenía varias prioridades: los mios.
Entrar a definir quienes son los mios entiendo que sería una frivolidad, si bien he de reconocer que no he podido llevar a cabo todo lo que me gustaría haber hecho.
He disfrutado de mis sobrinas, he visto amigos, he charrado con mi hermano, he viajado con mi madre, y más…
Y he hecho deporte, quizá no tanto cómo me habría gustado pero no ha estado mal.
He tenido tiempo de pasar frío en la bici (gracias Juanan por las rutas), de sentir dolor en la piernas despues de una serie de pies en la piscina (gracias Ernesto por “colarme” en vuestros entrenos), de darme cuenta de lo que me queda por andar para ponerme en forma de verdad (gracias a la subida al Maigmo por Agost… la Virgen lo que me costó), de notar como me palpitaban los músculos despues de una “serie rota” de 100 con el club de Ernesto (los últimos 25metros me sentí como un trozo de madera a la deriva), de lo que me queda por mejorar en la carrera a pie (qué cruz esto de correr… qué cruz!!!), de disfrutar de unos ricos almuerzos post ruta con mi camaradas de pedales (¡que vivan las tradiciones alicantinas!), de saborear la amistad estando con parte de los mios (y me jode haberme dejado tantos sin saborear…).
El balance deportivo no es malo.
4 salidas larga en bici de mínimo 2 horas.
2 salidas largas a pie (1 hora y cuarto un día y 1 hora y tres cuartos otro).
2 entrenamientos de natación bestiales con velocistas (12 segundos 60 centésimas en los 25metros… no está mal para un globero de LD).
Vale que podría haber sido mejor pero es lo que hay.
A cambio he dedicado tiempo a mi gente y a mi mismo.
Además he de reconocer que me he visto limitado por el nuevo estatus de zona húmeda del que disfruta Alicante.
Me habían dicho que el invierno en mi tierra habái sido “diferente” y he de reconocer que no me habían engañado.
Ha llovido la mitad de los días que he estado en mi casa, y eso no es muy habitual.
Lluvia como en el Norte.
Tendida, buen ritmo y sin chaparrones de los que soliamos tener en Alicante.
Aun así ya vereis como en Alicante este verano que viene volvemos a tener escasez de agua… y sino al tiempo…
Alicante, por el momento, es verde.
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