Hace tiempo que vengo dandome cuenta de algo curioso.
Con el paso del tiempo me he dado cuenta de que hay un detalle que define a los grupos sociales independientemente de los grandes o pequeños que sean estos.
Siempre hay una serie de roles, personajes o individuos caracteristicos que se repiten constantemente como si de clones se tratara.
El tamaños de estos grupos, tribus o como se quiera llamar limita la existencia de estos roles pero lo cierto es que siempre se repiten, unas veces representados siempre por ciertos individuos (que con el paso del tiempo lo hacen suyo) y en la ausencia de “los titulares” o primeros espadas suele haber generalmente alguien que lo ocupa en su ausencia (normalmente aquellos que en presencia de “los titulares” ocupan papeles secundarios y curiosamente discretos).
Siempre hay un listillo, un gracioso, un ruidoso, un valiente, etc. Siempre… o casi siempre, y esto ocurre en todos los grupos sociales, independientemente de la clase social, nivel cultural o economico, nacionalidad o raza.
Lo cual me hace pensar que no somos, en definitiva, muy diferentes de esas grandes manadas de animales que deambulan por la sabana africana, ese grupo de lobos del norte de Canada o ese grupito de perro de la calle que escarban en la basura detrás de tu casa.
Somo al fin y al cabo animales, como ellos, ni mas ni menos.

Lo único que se te escapa en esta crónica es que, en ocasiones, el personaje de “un listillo, un gracioso, un ruidoso, un valiente” lo desempeña la misma persona y la manada suele girar en torno a él. Adivina de quien hablo.
NO te intento quitar razón; sólo intento ampliar tu acertado punto de vista.
Cierto, cierto. Tienes toda la razón Mazin. Y podría añadir que es además en estos casos en los que el personaje en cuestión da un cante escandaloso al adjudicarse tantos roles sociales al mismo tiempo.
Joder, con lo fácil que es hacer las cosas con secillez y disfrutar de todo sin ser un jodido histrion.
Como diría aquel historico filosofo griego: “¿Pa qué, pa qué?”