Os doy las gracias por estar ahi.
Los 5, 10, 35 minutos o el rato que haya sido de vuestro tiempo a mi lado (en persona, con vuestras palabras por telefono, con vuestro pensamientos enviándome vuestra energía) estos últimos días no tiene precio.
Vuestros abrazos, vuestras palabras, vuestros besos y vuestro cariño han sido tan grandes para mi que dentro de mi desgracia me siento profundamente afortunado y orgulloso de teneros cerca.
Con vosotros el dicho que reza “El que tiene un amigo tiene un tesoro” toma cuerpo y se hace real.
Vosotros sabeis quienes sois, a quien me refiero, a quien me dirijo y yo más que nunca ahora sé quienes sois y a quien me debo.
No cambieis.
Gracias de todo corazón
