Grandisima sorpresa.
Se trata de un lugar del cual sino te hablan no se sabría bien ni donde está, ni como llegar ni acaso de su existencia.
Una vieja casa rural que no hace mucho era una granja ha sido remozada para pasar a ser un restaurante con el encanto de lo rural y autentico de la tierra.
En el nº 26 de la partida Ronesa en el Maigmo justo al lado del último tramo de la via verde el Maigmó y por debajo de la carretera comarcal que une esta zona con el pueblo de Agost se encuentra este descubrimiento.
Comida de la de siempre, sin pretensiones y contundente a la par que sabrosa.
El que aquí venga ha de venir con apetito ya que las raciones son generosas ( y esto os lo dice alguien de buen comer… o sea que me como lo mio y si se tercia y se deja también lo del vecino) y lo que se ofrece es “de comer con hambre”.
Migas, ciervo en salsa, riquisimas ensaladas, lomo de orza, bacalao con queso… esto de entrada y con esto ya habriamos cerrado el chiringo, pero dado que ya estabamos ahi dijimos que por qué no pasabamos al plato principal pero eso sí, compartiendo un plato principal para cada dos.
Nos decantamos por pedir dos codillos de cerdo y dos raciones de cordero asado y cuando la camarera que nos atendía apareció en nuestra mesa con los codillos casi me dio un vuelco al corazón. La terminación o sufijo -illo en este caso no era más que un clarisimo eufemismo ya que por lo general éste da un significado al sustantivo al que acompaña que implica pequeñez o pequeño tamaño pero en este caso su función había perdido todo significado. Debería haberse llamado codote de cerdo en lugar de codillo de cerdo porque eran gigantes. ¿Y qué decir de el cordero? Tres cuartos de lo mismo
Ambos dos platos deliciosos y cocinado con acierto ya que estaba la carne en su punto y riquísima.
Postre y café para rematar la faena.
27€ por cabeza… un precio irrisorio para la cantidad y calidad de lo comido.
Para rematar la faena les descubrí a mis acompañantes la via verde del Maigmo… no la conocía ninguno.
A veces me planteo la pregunta de si es mejor así. Que estos sitios los conozca poca gente para que no se echen a perder o que justo por esto se puedan echar a perder… y me refiero a la via verde y al restaurante.
¡Que dilema!
