Hoy empiezo la semana 7 de la fase de adaptación y la verdad es que me siento bastante bien y creo que con mucho margen de mejora por delante.
Por un lado he estado unas 2 semanas sin correr, tan solo saliendo en bici y nadando, por culpa de una rotura de fibras en el gemelo derecho y parece que la cosa ya está mejor después de la prueba que hice ayer.
Podría decir que esa es la parte mala, porque por el otro lado me he dado cuenta que la natación la tengo bastante controlada ya llevando volúmenes considerables (más de 3000 metros por sesión) y que la bici también estás bastante bajo control.
Lo único que me dejan un poco intraquilo son las molestias en los gemelos y para no volver a caer en el mismo error voy a ser super conservador con la carrera a pie.
Mucha bici (al menos la que la meteorología y las pocas horas de luz que aun tenemos aquí… hasta el cambio horario) y mucha natación (vaya espaldita estoy echando) y poco a poco carrera a pie incrementando paulatinamente volumenes y no tanto intensidades (por el momento).
He estado documentándome (joder, el término queda de lo más profesional… de coña
) y parece ser que las molestias repetidas en los gemelos pueden estar provocadas (además de por falta de cuidado por mi parte… y es que a veces ni caliento bien ni estiro lo suficiente… mea culpa) por estrés.
Sí, estrés. Y de hecho se llegaba a en un foro de la página web de uno de los gurús de los LD la toma de infusiones que ayudaran a tranquilizarse al personal…
Y la verdad es que olvidamos hasta qué punto hay factores que influyen en nuestro rendimiento de una manera tan determinante sin que caigamos en la cuenta de lo que ocurre.
Yo, hoy por ejemplo, en mi día de descanso, me siento un poco intranquilo… ¡por no hacer nada! y eso lo quiera o no me crea estrés… del que pretendo deshacerme (en ello estoy).
Es una especie de sentimiento de culpabilidad por descansar… seguro que más de uno de los que lee esto sabe a qué me refiero.
No es sólo el entrenamiento físico el que uno debe llevar a cabo, el mental es igual o más importante aun, y hay que llevarlo tan bien o mejor que el físico.
La mente y el cuerpo deben estar en equilibrio, siempre.
