Suena un poco rimbombante esto de hablar o pretender hablar de algo relacionado con un ideal, forma de pensar o modus vivendi.
Suena incluso pretencioso hacer referencia a filosofías varias.
Y aun más grandilocuente puede resultar el intentar plasmar con palabras sensaciones con la intención de establecer un canon o modelo.
Pues lo voy a hacer, y lo voy a hacer a sabiendas de que ni soy el primero, ni seré el último en hacerlo, y con esto quiero decir que además de correr cierto riesgo de ser repetitivo puede que llegue a parecer que caigo en la burda copia.
¿Por qué digo esto? Porque a pesar de ello, al tratarse de unas sensaciones tan bestialmente puras e intensas estoy más que seguro de que alguien más ha sentido lo mismo con anterioridad.
El pasado domingo en Arenales creo que descubría lo que es ser finisher de verdad.
Luego hablaré de la carrera, pero vaya por delante que lo pasé muy mal… muy muy mal.
Puede ser que nunca hubiera estado tan en forma como llegué a Alicante: en peso, en forma y mentalizado, y no sé lo que se torció, pero todo salió mal.
Y el encontrarme en esa situación me hizo darme cuenta que no todo es hacer un tiempazo, sino que lo importante es acabar, y acabar bien.
Lo importante es ayudar, es saber agradecer, es compartir con el que lo necesita, es saber recibir ánimos y saber darlos.
Lo importante es saber sufrir física y mentalmente.
Lo importante es ser fuerte mentalmente para superar las adversidades físicas.
Si tienes la cabeza bien puesta todo se puede superar, con tesón, paciencia e inteligencia.
Tuve 3 momentos que valieron toda la carrera:
- Vi a un chaval al final de la subida de la tercera vuelta con problemas estomacales (estaba vomitando). Me quedé corriendo con él toda la baja entera y la primera recta del paseo hasta que estuve seguro que iba bien. Hablamos, le animé, le tranquilicé, le puse a mi marcheta. En el siguiente cruce de carrera que hicimos, cuando ya ibamos para el final, me saludó y me dedicó una sonrisa de las que hacen historia. Fue genial.
- El abrazo que le di a todos y cada uno de los voluntarios que daban las gomas cada vuelta al final de las escaleras (escaleras que por cierto creo que no podré olvidar en muuuuucho tiempo). No sólo estos voluntarios, sino todos los que tomaron parte en la organización de la prueba, se merecían un abrazo, una reverencia y un aplauso de pie de 30 minutos de duración, pero en ese momento sólo tenía energía para el abrazo
Vamos, que los agraciados fueron ellos
- Los ánimos de todos con todos. Daba igual de quien se tratara, de lo rápido que fuera, del ritmo que llevara… todo el mundo animaba a todo el mundo. ¿En qué otro deporte se puede ver eso?.
Reconozco que mi experiencia es muy limitada al respecto y que aun tengo mucho que aprender pero Arenales 113 creo que se acerca mucho a lo que para mi es la esencia de ser finisher.
No se trata de una prueba con toda la parafernalia propia de una carrera de franquicia (ni falta que le hace), pero se respiraba una atmosfera de autenticidad propia de los inicios. Algo así como el mítico No pain, no gain que se hiciera hace tiempo famoso. Algo así como Si quieres la gloria pues te la vas a tener que currar. Y puedo dar fe de que todos los finishers de Arenales 113 se lo curraron, del primero al último.
Esta prueba me ha llenado, el cariño con el que Ximo y su gente han organizado esta carrera la hace especial, se han volcado de tal manera con “su carrera” que creo que han conseguido hacerla de todos y eso, conicidireis conmigo, no es fácil.
Soy finisher de nuevo.
He sufrido para serlo.
He combatido mis temores, he luchado contra mis miedos, he sabido mantenerme ante las dificultades y he salido victorioso.
He aprendido sobre qué debo mejorar y eso me hará más fuerte.
Zürich me espera.
