Con cierto (bastante) retraso, lo sé, mea culpa, pero quiero compartir un poco de lo vivido durante los días que pasé en Lanzarote, cuando asistí para tomar parte en la Expo que se organizó antes de que se celebrará el Ironman (IM) de Lanzarote.
La Expo tuvo lugar en el Club La Santa y todo fue muy bien, no me puedo quejar, sobre todo teniendo en cuenta el poco tiempo (y medios) que tuvimos para prepararlo todo.
Pero mejor no hablemos de trabajo y vamos a por lo bueno.
La isla, su gente y el IM posiblemente más bello y duro del Mundo.
Entiendo ahora por qué hay gente que le llama la Catedral del IM.
Nada más llegar a Lanzarote y salir del aeropuerto de camino a La Santa empezamos a ver gente entrenando… y es que el ambiente triatlético que se respira en Lanzarote es máximo.
De entrada algo que me llamó mucho la atención es que la isla ¡no tiene zonas llanas!, es un sube-baja continuo y ya ahi empecé a darme cuenta de lo duro que debe ser correr un triatlon de larga distancia allí.
Y el viento… ¿qué decir del viento?… terrible e implacable.
Nada más llegar lo primero que hice fue enviar una serie de sms a compañeros de Alicante (Pez y Fran) contándoles que soplaba una “brisa” muy agradable… creo que a más de uno le dio un vuelco al corazón al saber la que pegaba el día que yo llegué
En Lanzarote han habido varias cosas que me han dejado marcado, pero básicamente las voy a resumir en 4 puntos:
- Los paisajes: no hay palabras para describir la fuerza, el dramatismo, las sensaciones que transmiten los paisajes de Lanzarote. Desde los campos de lava, a los crateres volcánicos, a las laderas sembradas de vides, a los acantilados de Famara… sencillamente a mi me dejaron sin habla en muchas ocasiones. Sin duda valen mucho la pena.
- La natación en Puero del Carmen: bajamos una mañana bien temprano Javier y yo a nadar a Puerto del Carmen a la misma playa dónde se nada la parte de la natación del IM y fue como nadar en una pecera. El agua era cristalina y dejaba que la luz solar iluminara los peces que allí estaban como si de una gigantesca pecera se tratase. Sencillamente alucinante. El primer día me costó levanta a Javier a las 7 de la mañana para ir a nadar allí, pero el siguiente día no hizo falta tirarle de la cama y es que la motivación por lo visto el día anterior fue más que suficiente.
- Cómo la isla entera se vuelca con su IM, o al menos esa impresión me dio a mi. El ambiente allá por dónde pasaba la carrera era excepcional, habiendo aplausos y ánimos para todos. Genial.
- Por varias veces que ya lo haya visto no deja de sorprenderme la buena energía que fluye entre los triatletas. Hay una naturalidad, una bonhomía, una solidaridad… un buen rollo general que no deja de sorprenderme llenándome el depósito y que me hace estar aun más motivado y orgulloso de haberme metido en esta sana locura.
La estancia de la isla estuvo trufada de abrazos, saludos y geniales conversaciones con gente que siento cercana (Fran, Tante, Talín, Pez, Michi, Miguel, Nico…) y todo lo rematé dejándome un poco de energía animándoles y tratando de insuflarles un poco de “gasolina mental” para que hicieran un poco más llevadero su gran día.
El día de la carrera, yo estaba hasta nervioso, y es que aun sin participar, después de haber oido tanto y tan diverso sobre el IM de Lanzarote estaba muy emocionado de tan sólo estar presente que me sentía como un niño al que llevana ver los Reyes Magos en Navidad.
Llegamos a Puerto del Carmen y el ambiente en la salida era cuanto menos electrizante. Alucinante. Emocionante. Me pongo hasta nervioso al recordarlo.
Y ¡todos al agua!
Ahi empezó un día largo pero auténtico.
Vimos salir a los pros del agua (hay que ver cómo nadan los cabrones) y a algunos grupos de edad y de ahi al coche y a seguir a Jorge, que siendo nativo de Lanzarote, se conocía todos los atajos habidos y por haber.
Siguiéndole nos llevó hasta la primera subida después de Teguise y vimos como algunos se retorcían sobre sus cabras mientras otros iban con una cadencia que hacía pensar que apenas hacían fuerza. Sigo sin entender, como hay gente que sabiendo que van a correr en Lanzarote llevan unos desarrollos tan incomodos (sobre todo para las subidas) con lo que penaliza eso a nivel muscular y aun más tratándose de un larga distancia, y aun entiendo menos como pude ver gente ¡con ruedas lenticulares!… p’haberse matao.
Vimos pasar a todos los buenos… no, no me refiero a los profesionales… me refiero a los buenos de verdad, a los mios, porque seamos realistas, el ser profesional y hacer una prueba así tiene mérito (por aquello de los tiempazos que hacen y tal), pero no tiene ni la mitad de mérito, ni siquiera un cuarto del mérito que tiene que un grupo de edad amateur como puedo ser yo, o Fran, o Tante, o Talín (ya lleva con este 13 Lanzarotes en sus patas), o Michi, o Pez… no se puede comparar, creo yo.
Y de ahi al Puerto del Carmen a ver correr a la gente.
El maratón, o cómo dicen mis amigos Tante y Talín, la maratona
Qué duro se les hizo a todos, pero qué bien lo resolvieron y cómo supieron dosificar fuerzas y gestionar los malos momentos, para llegar a la meta final y ser todos ellos finishers de nuevo.
Entre lo visto, oido, vivido y saboreado en la isla, creo que se me quedó un trocito de mi allí y me temo que no me quedará más remedio que volver el año que viene a buscarlo… y de paso correr una carrera que me han dicho que organizan allí
Por cierto, no soy yo el único… he conseguido otra alma más para la causa: mi compañero Javier creo que también se dejo algo y tendrá que pasar también a recogerlo.
Pero me parece que no somos nosotros dos los únicos que se olvidaron algo en Lanzarote…

El próximo 22.05.2010 a las 07:00, te quiero a mi lado con los pies a remojo en la playa del Puerto del Carmen,.
Ahi estaré a tu lado con los pinreles en remojo y vestidito de negro cual pingüino saltarín… prometido